Cicloteca 1: Mariano Ozores

96 películas de ficción.

Más de 100 guiones.

Una producción anual que oscilaba entre cuatro y seis películas por año. Cuatro semanas de rodaje, 1982 le sale a una película cada tres meses.

Más de 70 millones de espectadores.

Todos estos datos pertenecen al señor que ha recibido el Goya de Honor 2016 con 90 añazos: Mariano Ozores.  Bien por los que se han acordado de él aunque sea tarde.

Hasta aquí pura objetividad, demos paso a la subjetividad.

Don Mariano Ozores, currante del cine; peculiar, no lo niego. Este director, denostado por la intelectualidad y amado por el español-vulgaris, nos ha hecho reír a todos. Sí, a todos, incluso a ese que está viendo una de Béla Tarr mientras yo escribo esto. Para mí eso es hacer el trabajo bien hecho. Sin duda hay muchas cosas, formales y de contenido, del cine de Ozores que son difíciles de defender y que pesan mucho a la hora de catalogar su cinematografía: la foto es discutible, el abuso del zoom, los desnudos gratuitos (?), lo carpetovetónico, los doblajes, etc. ¿Y los hallazgos? El humor absurdo e irreverente, la química generada entre sus parejas protagónicas, el concepto industrial de hacer cine, la capacidad de captación de público, la constante de estar pegado a “su actualidad”, lo que hace de sus pelis auténticos documentos sociológicos valiosísimos, esas cancioncillas pegadizas maravillosas (“¡Currante, y a currar!”)…

 

La verdad es que mi cariño hacia su cine me nubla la vista. Recuerdo quedarme maravillado en el videoclub observando esas portadas en las que Esteso y Pajares, caricaturizados, aparecían rodeados de chicas en ropa interior. Adoro a esa pareja de tarambanas y sus comentarios entre dientes, su capacidad de parecer el auténtico vecino del quinto (con esto no quiero que parezca que considero que Landa no era el auténtico vecino del quinto). Al igual que Esteso y Pajares, prácticamente todos los protagonistas de las películas de Ozores representan al español de a pie, el pícaro del siglo de oro actualizado a las décadas de los 60, 70 y 80, que es capaz de hacer la locura/ruindad más inverosímil con tal de sobrevivir o, simplemente, de vivir y pasarlo bomba.

Y como sus personajes, Ozores es un cineasta circunstancial, que se adapta al medio. La ley Miró lo apartó del mapa de nuestro cine, por ser demasiado comercial y algo rancio, pero él continuó trabajando en el sector del vídeo, llevando a cabo su época más inefable en la que generó películas subproducto de irrisorio presupuesto y exceso de caspa.

La gran noticia del Goya de Honor nos obliga a abrir nuestra Cicloteca con uno de los mejores planes posible para los días posteriores a la entrega de premios, una “maratónOzores”. Parafraseando al lumbreras que redactó la sinopsis del VHS de La loca historia de los tres mosqueteros: una lista para terminar “Arthos” de reírse.

La hora incógnita (1964)

¿Mariano Ozores realizando un drama con tintes de ciencia ficción sobre el pánico nuclear? Sí, señor. Película de gran presupuesto para el momento pero de nula repercusión en taquilla. Tal fue el descalabro económico de la cinta que Mariano Ozores tomó la decisión de que solo rodaría  películas que quisiera ver el público.

Para curiosos: el otro filme de Don Mariano que se sale del género de la comedia es Veredicto Implacable (1987). Alerta, que se trata de una película de ninjas con Jesús Puente. Efectivamente, de la época inefable.

La hora incógnita

 

Cristobal Colón, de oficio… descubridor (1982)/La loca historia de los tres mosqueteros (1983) 

Una u otra. Como me costaba decidirme, pongo las dos ex aequo.

Estamos ante dos parodias de época. Don Mariano, posiblemente influenciado por el éxito de las spoofs movies de Mel Brook (El Jovencito Frankestein, 1974)  y de Abrahams y los hermanos Zucker (Aterriza como puedas, 1980); hace una digna adaptación patria de este subgénero de la comedia made in USA. Humor referencial lleno de anacronismos y caras conocidas.

Cabe destacar que la de los Mosqueteros está protagonizada por Martes y Trece cuando eran tres, y que Antonio Ozores nos regala un hilarante Cardenal Richelieu con el vientre suelto debido a un atracón de ciruelas.

Cristóbal Colón, de oficio… descubridor

 

Manolo, la nuit (1973)

Mariano Ozores, junto a Tito Fernández (No desearás al vecino del quinto, 1970) y Pedro Lazaga (París bien vale una moza, 1971), conforma el brazo armado del landismo. En Manolo, la nuit (1973) nos encontramos frente a una de las películas fundacionales de este subgénero genuinamente ibérico: voz en off inicial, ¡Toooorremoooolinoooos!, bellas guiris en bikini, musiquilla guasona y Don Alfredo paseándose, pelazo en pecho, por las playas de la Costa del Sol. ¿Qué más se le puede pedir a la vida?

Manolo, la nuit

 

¡Cómo está el servicio! (1968)

Palabras mayores. Gracita Morales, José Luis López Vázquez, José Sacristán, Irene Gutiérrez Caba entre otros grandes de nuestro cine pretérito. Una de las joyas de la corona del maravilloso dúo que formaban Gracita y López Vázquez. Ozores, más listo que John “Hannibal” Smith, como ya sabéis, también realiza con esta pareja un gran número de comedias que fueron pelotazos en taquilla. Historia costumbrista de chica de provincias que se traslada a la capital para hacer dinero y encontrar el amor.

El título de esta cinta ha trascendido el universo fílmico convirtiéndose en una frase hecha de nuestra lengua. ¿Quién no lo ha dicho alguna vez imitando la voz aguda de Gracita Morales?

¡Cómo está el servicio!

 

Los bingueros (1979)

Estado de gracia, obra maestra; cenit del dúo Pajares y Esteso.

Tras la liberación del juego en España, muchos ciudadanos pensaban que el bingo era una manera fácil de hacerse millonario. Fue tal la fiebre por el juego de los cartones que muchos se arruinaron debido al cuento chino de la inmediatez del premio en los bingos. Esto es lo que retrata Ozores, desde la óptica de la comedia más disparatada, en Los bingueros. Me atrevo a decir que estamos ante una comedia social, como las que hacen los británicos, de inmediata actualidad en 1979 aunque realizada desde la óptica del destape más fresco.

Me sigue fascinando la secuencia en la que los protagonistas van a la casa de dos chicas del bingo y una de ellas les ofrece caballo con la tranquilidad del que ofrece agua mineral con gas:

-¿Qué queréis? ¿Whiskys, Coca-Cola con aspirina, un porro…? ¿O le dais al caballo?

A lo que Pajares responde:

-¿A qué caballo?

Un must-see en toda regla.

Los bingueros

 

Son solo cinco títulos los que conforman esta Cicloteca sobre Mariano Ozores. Películas que dan una visión general de lo que ha sido su cine a lo largo de casi tres décadas. Se han quedado fuera títulos interesantes como Fin de semana al desnudo (1974), La llamaban La Madrina (1973) o La graduada (1971), las tres de su etapa con Lina Morgan; la trilogía Operación  Secretaria (1966), Operación Cabaretera (1967), Operación Mata-Hari (1968) protagonizadas por Gracita Morales y Jose Luis López Vázquez, así como, algún que otro título mítico de su etapa Pajares-Esteso como Yo hice a Roque III (1980), El Currante (1983) o El Liguero Mágico (1980), estas dos últimas sólo con Andrés Pajares.

Don Mariano siempre ha contado con los aplausos del público. En la pasada gala de los Goya el círculo se cerró, la deuda se ha saldado, ya tiene también la ovación de la profesión tanto tiempo reclamada por muchos.

Luis García Berlanga defendió públicamente a Ozores en múltiples ocasiones. ¿Quiénes somos nosotros para llevarle la contraria a Dios?

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