“Rumbos” y colisiones

Ocho años ha perseguido Manuela Burló el sueño de rodar Rumbos, aceptando su destino, ha tenido que ser en este 19 Festival de Málaga Cine Español donde nos cruzamos en el camino de su segundo largometraje.

La historia se desarrolla de noche, en tiempo real y con la carretara marcando el ritmo una coreografía de personajes perdidos y desencantados. Todos los detalles están medidos, la fotografía y los efectos de sonido cuidados para no estropear esta embaucadora película donde el guión, los diálogos y la tragicomedia son la clave para dejarnos una sensación de correctitud.

Sin embargo hay más, hay algo más que nos dice que Rumbos no es una película del montón y es que consigue algo que jamás consiguió Crash (Paul Haggis debutando como director) y ésto es la falta de moralidad. Rumbos es honesta, habla del amor a través de las relaciones personales y materiales, de la soledad, de la desesperanza. Se ríe de la miseria y de los tópicos. Como no pudiera hacer Crash, Rumbos no necesita tirar de tópicos para justificar el transfondo social de sus personajes. Es directa, rítmica y cómica.

Rumbos es una buena película en la que ningún personaje está por estar y, si se encuentra, no sabe realmente hacia dónde se dirige.

 

 

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Acerca de: Cinefílica

Acomodadora, a veces me como las palomitas que dejáis al pasar.

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